Sola, ausente de cuanto te rodea. Estás sola en el punto donde la noche se desprendió, mucho antes de que tu pelo se escarchase. Caminas sin rumbo, lejos de todo, distraída y a veces traspasas el límite de los abedules adentrándote en la espesura, más allá de la sombra de los sueños. Intento seguirte, pero el tiempo avanza tan deprisa que no consigo acortar la distancia y evitar que pises la luna que se baña en el claro y te quedes a oscuras; mucho más a oscuras de lo que estás. Me quedo absorta, cuando esto ocurre, y observo cómo se mecen las horas a ambos lados, hasta que mi infancia ilumina el recuerdo y me convierto en su columpio. Entonces, las detengo en un instante pasajero en que mi mano te alcanza, antes de que la luna se apague bajo tu huella, y te encamino de nuevo hacia el sendero de abedules que te permite regresar, evitando que te vuelvas otra vez hacia la noche yerma e interminable.
Ecos lejanos, 40
Hace 22 horas
7/11/13
El bedoll, arbre de regions fredes, em recorda la literatura russa.
Salutacions de vespre.
20/11/13
Quines ganes m'han vingut de rellegir "Memoria de la casa de los muertos", de Dostoievski. :-)
23/11/13
Això de trucar des de camins desusats o poc coneguts té la seva gràcia.
23/11/13
Faig esment dels camins de l'autisme. Coneices el projecte Àghata?
https://www.facebook.com/projecte.agatha?ref=profile
Igual i t'abelleix trencar silencis :-)
27/11/13
Hola Pilar tu profundo verso está lleno de sutilezas, muy bonito, recibe un abrazo.
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Dime, te escucho...