Envolturas, diseñadas con cuidado, evocadoras, hipnóticas y sugerentes, hacen codicioso el contenido hasta que al quitarlas se nos muestra un universo paralelo bajo la superficie idílica. Lo plácido y perfecto se resquebraja al compás de una bella melodía que muestra la miseria subterránea, a varios metros bajo tierra; como una tumba. Lo cotidiano se hace irreconocible y utiliza lo abstracto para nombrar con imágenes lo que es innombrable.
El bagaje acumulado que se va desfigurando
Hace 18 horas

Publicar un comentario
Dime, te escucho...