Al anochecer
Ojalá y cuando acabe el día lluevan palabras y que éstas detengan las agujas del reloj. Como hacíamos antes, a la vera del fuego o haciendo un corro en la puerta de casa, nos contaremos historias mientras Venus se hace visible y enciende la noche.

Te recuerdo, Sebastiana

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A primera hora de la mañana, de un día cualquiera, la amiga Sebastiana dejó atrás la arena de la playa infinita de la vida. Como una nave amansada, después de un tiempo de dura travesía, se adentró en el tramo del mar que conduce al final, que no es otra cosa que el comienzo, porque no ha sido la muerte que la ha vencido sino la vida ; estoy segura. La imagino intercambiando sonrisas de paz y complicidad con "su" muerte, al despuntar el día, en el momento que según dicen hay más luz, en el instante preciso en que los pájaros cantan en coro. A continuación se han cogido de la mano y han ido a buscar a la prima Gabriela, la que murió hace poco cuando compartía una fiesta improvisada con su hermano que había ido a verla. Sonrío al imaginar que vuelven a compartir juegos infantiles.
Mientras escribo contemplo como su imagen presa en un papel, aturada en un espacio del tiempo que marca las agujas del reloj, me habla desde la otra orilla del silencio. "Querida y recordada" Sebastiana, le digo, imitando el encabezamiento con el que ella empezaba las cartas que me escribía, ha sido una de las personas que he aprendido a querer y admirar sin darme cuenta, ha significado mucho para mí con su punto de vista tan cercano al mío, aunque llegábamos por caminos diferentes: aquellos caminos de los que hablábamos en una oración compartida en la distancia, al abrigo de palmas, viñas y olivos ... Es por ello que el domingo de febrero en que no imaginaba lo que pasaría, cuando me llamaron y me dijeron que tenían que darme una mala noticia me habitó la tristeza, la nada, el desencanto manifestado en silencios y una música de los adioses me taladró el oído aunque no quisiera escucharla. Me disculpo por no haber recordado en aquellos instantes que siempre me había mostrado su enfermedad con esperanza y con una gran disposición a aceptar el plan de Dios. Nuestro Dios, amiga, el que me ayudó a reconocer cuando me había fabricado uno de sastrería en una época muy dificultosa para mí. Lo hizo con el mágico sonido de unas palabras escritas, sinceras y profundas, similares a las del escrito de la Hoja informativa de la parroquia de la Soledad del pasado mes de Diciembre. Aprovecho para asegurar, Sebastiana, que usted será juzgada por "el amor con que hacía las cosas", como comentaba la Madre Teresa de Calcuta. Me ha enseñado la medida de la libertad con su coherencia, a defender las convicciones con respeto y sabiduría y ha sido un ejemplo para muchas personas que hemos visto hacerse reales en usted las palabras: amistad, bondad, disponibilidad, serenidad, fuerza, templanza, sabiduría, esperanza, humildad, ilusión ..., y otras que se me quedan dentro y me harán recordarla durante el tiempo que me quede de vida.
Duerma, amiga, tal vez un día nos reencontraremos en un sueño. El placer de conocerla ha sido fugaz, pero intenso ... Cuando la escribía o leía lo que me contaba, desaparecía la rutina y disfrutaba de la inocencia y de la felicidad, aquella que nunca encarcela, de la que puedes salir y volver a entrar observando y eligiendo el entorno.
No importa que no se haya despedido, aceptando el apremio de la voluntad de Dios (como siempre me decía), una voluntad vestida de larga enfermedad, que no le impidió vivir a fondo. ¿O quizás sí me dijo adiós con la breve nota escrita en diciembre pasado en que me agradecía la felicitación de Navidad, el pésame de su prima, y me mostraba la alegría que le producía el hecho de recibir mis cartas?. "Muchos recuerdos, otro día me extenderé algo más "..., escribía antes de despedirse. Ahora pienso en el esfuerzo con que trataba de llegar a mí cuando se encontraba muy mal y, probablemente, muy cansada.
Atesoraré su último escrito, "querida y recordada" Sebastiana. La pensaré y dibujaré los recuerdos sobre el vaho de los cristales del tiempo, ya que no podré escribirle más cartas.
Gracias por mantener la puerta de su corazón abierta y haberme permitido entrar. Seguirá viva en mi alma, lo que nos permitirá seguir compartiendo, en el silencio interior, vida y plegaria.
Hasta mañana.
5 comentaris:

Me ha conmovido. Qué maravilla esta amistad, y tu admirable amiga, y tu entrañable y amoroso recuerdo para ella.

Un abrazo fuerte


Te estaba leyendo y era como si hubiese conocido a Sebastiana, entraba en su amistad y en su calor humano de reconfortamiento. Tuviste suerte en conocerla.
Estoy en ti en tus pensamientos.
Un abrazo muy que muy fuerte Pilar


Sebastiana fue una persona importante en mi vida. La vi una sola vez, pero nos escribimos a lo largo de tres años. Cuando la conocí ya estaba enferma y me gustó compartir realidades con ella.
Gracias, Almena, Mari-Pi, por compartir conmigo su recuerdo.


Els amics brollen com font
Amic pot ser el teu cami.
No vulguis còrrer desnfrenada...,
camina a peu descalç
i les punxes no penetren
Aquell ser ha tret les dificultats
que podien entorpir...
............. Anton.


Rebaixes. Els amics són l'aigua de la font, que calma la set de l'esperit. També són el mirall en què et veus reflectit.
Em va agradar conèixer-la i mantenir una conversa de tres anys amb ella.


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Probablement necessitaria una vareta màgica amb la qual destriar la línia, massa fina, entre la realitat i la ficció de pensaments, idees i sentiments. S'han anat desdibuixant a mesura que anava vivint.

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